Columnas Igualdad

Socialización y aceptación de violencia y el crimen organizado

“Un muerto, cinco portonazos, tres robos con intimidación de armas de fuego, dos secuestros de camiones con carga, así versa el reporte de los noticieros al abrir la jornada o el recuento diario, para sumarle un condimento adicional, como diría algún reportero, “dentro de los integrantes de la banda, hay extranjeros, ilegales”.

Cuántas veces hemos escuchado esto, cuantas veces nos preguntamos porque está pasando y quien hace algo o que debe hacer el estado para frenar, el fenómeno delictual, ahora bien si le agregamos que organizaciones criminales como las venezolanas, colombianas y ahora salvadoreñas, son parte del fenómeno, no es para extrañarse, pues el delito es un fenómeno de imitación, migratorio que traspasa fronteras, que también evoluciona, que produce consecuencias irreparables con el uso de la violencia.

Las autoridades al efecto, aún buscan soluciones, acuerdos y levantar diagnósticos.

Creo que la solución es más operativa, como mejorar el tiempo de respuesta a los requerimientos de los sucesos policiales por parte de la ciudadanía, aumentar el índice de cobertura policial, para mejorar la prevención, incentivar a los jóvenes a ser partes de las policías y a ser parte de los órganos del estado que ven la prevención social, situacional y persecución penal del delito y el delincuente, también a respetar a la seguridad ciudadana, pues llegaron para quedarse y son casi una policial municipal, les guste a algunos o no.

Todo esto, se hace con el aumento de recursos, mejorar presupuestos y gestión, pues las policías están claros en el diagnóstico y la forma de enfrentar el delito, pero es evidente que no tienen la capacidad operativa para ello y no es su culpa, si no de nosotros como ciudadanos en demandar ello al estado, para la búsqueda del bien común  y validar políticamente sus estrategias operativas.

No ha de extrañar, que patrulleros de seguridad municipal, ciudadana o como le llamen, resulten lesionados con impactos balísticos, o lesionados con armas pues hoy dado la asignación de recursos locales de los municipios, son capaces de tener mayor cobertura territorial que las propias policías y aparentemente más expedita, pues las policías siguen preocupados de las playas, de notificaciones, de citaciones, de los guardias, del control de la tarjeta bip, del resguardo de carreteras concesionadas y cuanta labor anexa se les ocurra a los legisladores.

En esta sociedad anomica y más que ello, en una sociedad en que nadie quiere ejercer el control social, no podemos abandonarla, hablamos de los problemas de la macro zona sur, de la macro zona norte, pero que sucede en el centro del país, donde habitamos la mayor cantidad de ciudadanos, no vengan con que descubrirán que habrá macro zona centro, para buscar soluciones.

Entonces cómo se presenta una estrategia político operacional, para aumentar la seguridad y la sensación de seguridad, evidentemente creo debe ser con más policías, con líneas expeditas, con un buen trato recíproco, pero todo esto no será posible si no resguardamos a los que velan desvelándose, como dijo la poetisa y asignando recursos hoy.

El fenómeno migratorio ilegal, incide en las estadísticas delictuales, resulta alarmante ver como más de la mitad de los imputados por secuestros son extranjeros ilegales, las policías son obedientes y no deliberantes, entonces a quien le pasamos la cuenta, por algo que está mal hace rato, cuando un gobernante prometió terminar con la puerta giratoria.

Entonces, más que preocuparnos de las bandas internacionales, debemos ocuparnos de las organizaciones criminales locales, que aún no controlamos, pues tengo la sensación que la batalla contra el crimen y delincuencia está casi perdida, pues no es necesario generar una mesa para conversar, si no falta el hacer, controlar y fiscalizar en la vía pública y para eso no es necesario construir nuevas leyes, firmar acuerdos, si no aplicar la ley.

Héctor Sandoval Zamora

Ingeniero en prevención de riesgos y medio ambiente